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Educación Física, Deporte y Tecnología: ¿Promoción, Prevención y/o Curación?
#80 - Agosto de 2016

Por Enrique Antivero, Prof. Lic. MSc. (*)



“Brain”. Imagen gentileza de Hidesy.

“Hay que vivir 20 (veinte) años más para beneficiarse de la posibilidad real de no sólo detener el envejecimiento sino revertirlo. El incremento exponencial de la tecnología posibilitó la decodificación del Genoma Humano, potenciará la Robótica y nos abrirá las puertas a la Nanotecnología” (Kurzweil, 2006).

Desde la decodificación del Genoma Humano en 2003 (5) ha resultado cada vez más evidente la teoría del Crecimiento o Incremento Exponencial de la Tecnología sustentada por la Ley empírica del Químico, Físico y cofundador de Intel, Gordon Moore, quien en los ‘60 pronosticara que cada 18 meses se duplicaría el número de transistores en los circuitos integrados de un microprocesador (la ley cumplió 50 años el 19 de Abril de 2015 y estima su plateau hacia 2020); potenciando así las computadoras y proyectando la explosión tecnológica que actualmente mejora, al menos así lo creo, nuestras condiciones de vida (Imágen 1).



Imagen 1: El impacto del Incremento Exponencial de la Tecnología respecto a los límites humanos de capacidad computacional, pudieron evidenciarse a mediados de los ‘90 con la famosa partida de ajedrez entre la supercomputadora Deep Blue vs el Maestro Kasparov. Tras ser derrotada en 1996, la “máquina” se impuso al “humano” en 1997.

En su extenso y apasionante ensayo publicado en 2006, “Singularity is Near: When Humans Transcend Biology” (5) – recientemente retomado en varios aspectos y con gran claridad por el emprendedor tecnológico argentino Santiago Bilinkis (1) –, el Ing. Ray Kurzweil, pionero del MIT y actual Director de Ingeniería de Google, ilustra cómo la ley de Moore ha venido cambiando nuestras vidas, dotándonos de mayor cantidad, calidad y accesibilidad de tecnología, información y conocimiento y con ello, entre otras diversas consecuencias, reduciendo las asimetrías de “conocimiento – poder” entre la población y el ámbito profesional – académico, generando una positiva y creciente resultante de innovación y renovación de paradigmas.

Según Bilinkis (1), las asimetrías en salud fueron generadas a partir de grandes descubrimientos como fue el caso puntual de la penicilina. El autor interpreta que con la revolución de internet como tecnología de la información sujeta a la ley de Moore, el “paciente” con acceso sin restricciones a la información, comenzó a cuestionar el saber o paradigma reinante. Ante dicho avance desafiante, la primera reacción desde el “poder” fue desacreditar las fuentes, lo cual lógicamente no resultó una táctica eficaz porque los pacientes sencillamente siguieron navegando… y lo harán cada vez más! Bajo estas condiciones tomó cuerpo la sensata estrategia de no limitar sino favorecer el acceso a la información vía web, pero “más confiable” y con respaldo de los especialistas correspondientes. Gracias a la accesibilidad y disponibilidad tecnológica, incluso algunos de quienes no lo creían conveniente, comprendieron finalmente el impacto real de la red y ahora se preparan para los exponenciales desafíos que no tardarán en llegar (imagen 2).

La sensibilidad lógica de la problemática previa sin dudas abrirá la discusión y generará desacuerdos, pero sin intención de que nadie pierda en esencia su lugar de responsabilidad, creo que se trata de un excelente ejemplo de cómo el cambio de paradigma operó y con enorme facilidad gracias al incremento exponencial de la información.



Imagen 2: Test de velocidad de ancho de banda desde una aplicación móvil en San José, California. La creciente conectividad y velocidad de transferencia de datos multiplica la utilidad y aplicabilidad de los dispositivos fijos y móviles en nuestras tareas cotidianas. Si bien las velocidades de banda ancha en Buenos Aires y Argentina miden menos de 1/5 respecto a las "estables" de las regiones tecnológicas, progresivamente favorecen la interacción en Tiempo Real y edifican con mayor confiabilidad el futuro del Big Data.

Si los efectos del incremento exponencial de la tecnología se extienden a todos los quehaceres del desempeño humano, ¿cómo podría beneficiar o derramar todo esto en la Educación Física y la práctica de Actividad Física y el Deporte?

En una publicación posterior referida a los beneficios de las intervenciones en salud, ahora “exponencialmente” favorecidas por la información recabada vía genoma humano en contraposición a los históricos modelos de ensayo – error reinantes; Kurzweil (4) menciona que existen evidencias de que en sólo 3 (tres) meses de una acción agresiva que incluya a la Actividad Física, adecuada alimentación, control del estrés y el sueño entre otras variables intervinientes, es posible modificar la manifestación de la expresión genética de 500 (quinientos) genes vinculados con los Factores de Riesgo responsables de que seamos proclives a enfermedades que podrían evitarse. Por lo tanto activar el proceso, nos ayudaría a vivir unos cuantos años más para aprovechar en el futuro los nuevos adelantos tecnológicos que extenderán aun más nuestra expectativa de vida.

Los beneficios de moverse bien y frecuentemente han sido profusamente expuestos por la comunidad científica internacional y dichos hallazgos han sido valorados pedagógicamente en la clase de Educación Física con sus objetivos específicos (2), también en la práctica habitual con fines recreativos y por supuesto durante la dura exigencia en el ámbito del Alto Rendimiento Deportivo competitivo. La relación entre la Educación Física y por ende la Actividad Física con la Salud es inobjetable, pero en muchas ocasiones y dependiendo el origen de los descubrimientos científicos, la Actividad Física ha tendido a quedar empaquetada erróneamente sólo como un mero y tardío medicamento susceptible de ser administrado o prescripto terapéuticamente, perdiendo de esta forma su carácter preventivo y su raíz pedagógica esencial: el gusto o placer por su práctica.

La prevención y detección temprana para el mantenimiento de la salud (calidad y extensión de vida real) a través del MOVIMIENTO, son parte de las piedras angulares del profesional especializado en la disciplina. Personalmente creo que la “prescripción” de la Actividad Física ha ido perdiendo su raíz pedagógica para ingresar en un espiral anómalo de desactualización preventiva “en pos” de la curación, lo que a mi modesto punto ver ha potenciado la pérdida del gusto o placer por su práctica. Las estadísticas de insuficientes niveles de actividad física, sobrepeso y obesidad, donde también influye fuertemente la alimentación (6), son evidentes y nos alertan que la impronta de prescripción del movimiento con base terapéutica y sus obtusos consensos lineales, no ha sido un buena decisión (Gráfico 1).



Gráfico 1: Los consensos bajo la estrategia “prescriptivista” (terapéutica) han demostrado su ineficacia al menos respecto a la obesidad, al incrementar el “tiempo/medicamento” de práctica de Actividad Física desde un par de sesiones de 30min. por semana en la década del ’90, hasta el extremo de tres a cinco sesiones de 60min. en la actualidad. La relación entre consensos y obesidad es tristemente lineal e inobjetable. Los datos de obesidad corresponden al Behavioral Risk Factor Survellance System, CDC, USA.

Sin lugar a dudas que el impacto de la Tecnología ha sido sustancial y lo será aún más durante los años venideros, al menos hasta un supuesto horizonte en 2020 (5). Nadie puede confirmarlo, pero la revolución tecnológica seguirá avanzando y por ello se esperan descubrimientos importantes que podrían, por ejemplo en un futuro cercano, evitar el “esfuerzo” de utilizar la Carrera Aeróbica de Larga Duración (u otras) exclusivamente para contrarrestar factores de riesgo como el sobrepeso, hiperglucemia, hipertensión, etc, etc, etc. Entonces, si en el futuro ya no fuera necesario dicho “martirio” de salir a correr para resolver “exclusivamente” el sobrepeso (u otros)… ¿Podríamos pensar que a quien veamos caminar o correr, por fin entonces pueda estar viviendo la real experiencia de dejarse llevar por el placer del movimiento en si mismo? ¿Pero por qué seguir esperando y justamente hoy cuando más lo necesitamos?

Si tomamos los conceptos del Filósofo y Epistemólogo Alan F. Chalmers (3), quien considera que los cambios de paradigma (noción propuesta por su colega Thomas Kuhn) se denominan “revoluciones” y que éstas se edifican por “anomalías”; entonces estaríamos frente a una crisis de un paradigma fuertemente arraigado por su necesidad en su momento: incremento de factores de riesgo y enfermedades, pero actualmente limitado por las mismas premisas de su revolución histórica: los pacientes no se mueven porque no disfrutan del movimiento.

El incremento exponencial de la tecnología proyecta algo mucho más interesante que sólo equilibrar asimetrías, predice un futuro diferente, prometedor y razonable en todos los ámbitos. En salud dicho horizonte relativamente cercano, exige hoy a la Educación Física un esfuerzo puntual de PROMOCION, movilizando a la población para beneficiarse de los efectos positivos de las Prácticas Corporales, Actividad Física y/o Deportes. La esencia preventiva de la Educación Física como generadora del hábito de práctica, puede y debe ayudar a la población a alcanzar y superar ese “cerco” u horizonte tecnológico, cuyos descubrimientos finalmente “hackeen” las enfermedades y padecimientos que la Actividad Física y la detección temprana no hayan podido resolver.

El desafío entonces debe inevitablemente incentivar al “gusto o placer de la práctica”, que en definitiva es lo que nunca debería perder la Educación Física como variable distintiva y que se supone le brindará sentido como disciplina técnica, en un futuro posiblemente sin tantas necesidades terapéuticas pero sí, a mi entender, de crecientes necesidades de movimiento para el contacto e inclusión social (Gráfico 2).



Gráfico 2: Evolución de la motivación deportiva en la adolescencia (Según Sack, 1981 en Entrenamiento Optimo, Weineck, 1994). La “necesidad de contacto social” siempre fue una variable determinante en la motivación por la práctica de Actividad Física y Deporte. ¿Lo será en el futuro?

Consideraciones finales

A partir de este simple y seguramente limitado ensayo me gustaría dejar abiertas algunas inquietudes:

¿En qué momento y por qué hemos perdido el gusto por la práctica de la Actividad Física, si es que esto realmente ha sucedido?

¿Estamos colaborando desde la clase de Educación Física en transmitir ese “placer” de movimiento y con ello recuperar el gusto por la práctica de Actividad Física?

¿La reactualización de la estrategia pedagógica de promoción de práctica de Actividad Física con eje en el gusto y el placer por el movimiento, es realmente incompatible con la “prescriptivista” de enfoque terapéutico?

¿Si no pudiéramos o no quisiéramos comprender la imperiosa necesidad del enfoque pedagógico de prescripción de la Actividad Física y nos quedáramos anclados en el enfoque “prescriptivista”, será posible resignificar el sentido del placer de práctica una vez superadas las necesidades terapéuticas favorecidas por incremento exponencial de la tecnología?

En conclusión, ¿qué esperamos de la Educación Física, la Actividad Física y el Deporte en el futuro?


Referencias bibliográficas

(1) Bilinkis S. Pasaje al futuro. Sudamericana, 2014.
(2) Blázquez Sánchez D. Evaluar en Educación Física. INDE, 1989.
(3) Chalmers A. ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? Siglo XXI, 1982.
(4) Kurzweil R, Grossman T. Transcend: Nine Steps to Living Well Forever. Rodale Pr, 2010.
(5) Kurzweil R. The Singularity Is Near: When Humans Transcend Biology. Penguin Group, 2006.
(6) Malhotra A, Noakes T, Phinney S. It is time to bust the myth of physical inactivity and obesity: you cannot outrun a bad diet. Br J Sports Med. 2015 Aug;49(15):967-8

(*) Enrique Antivero es Prof. de Educación Física, Lic. en Actividad Física y Deporte y MSc. en Alto Rendimiento (Universidad Autónoma de Madrid). Especialista en Deportología (Universidad de Flores Sede Comahue, Cipolletti) y en Metodología de la Investigación Científica (Universidad Nacional de Lanús). Actualmente dirige el LAB de Ergonomía y Act. Física de la Universidad de Flores Sede Comahue en Cipolletti y es responsable de Evaluación e Investigación Aplicada del Centro Argentino de Información Deportiva (CAID) en el CeNARD, de la Secretaría de Deporte, Educación Física y Recreación del Ministerio de Educación y Deportes de la República Argentina en Buenos Aires.



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Enrique Antivero MSc. Especialista en Deportología y Alto Rendimiento
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